Es un plan de viaje en soledad, con unas profundas ganas de encontrarse.
El proyecto no fue muy pensado, y hasta podría asegurar que no lo es tampoco en este momento.
Ya tengo donde ir, ya hay pasajes, y me pregunto si el encuentro con uno mismo debe ser asi, un lugar un tanto místico, cargado de historia, de inmensidades.
Creo que no, creo que encontrarse puede ocurrir en tu propia habitación, un día cualquiera. Suena hasta caprichoso pensar que únicamente allí me encuentre.
Tal vez el punto sea la supuesta soledad, que en realidad no es así, porque habrá mucha gente, desconocida, pero gente al fin.
Lo admito, es únicamente un viaje de vacaciones, pero que pretendo que sea algo más.
Planeo escribir una bitácora para dejar impresiones mucho más profundas de cada día. Las fotos son un recuerdo, pero hay cosas que no se pueden contar en las fotos, momentos o sensaciones que no van a tener registro alguno con imágenes.
Fotos de esos lugares se pueden conseguir muchas en la red, pero las emociones que me quiero traer son de otra sustancia.
Faltan unos dias, para estar en vacaciones, todavía estoy yendo a trabajar en el horario nocturno de 22 a 6. Fuimos con Vel a visitar a Gonza, tomamos unos mates y luego a trabajar. De viaje al trabajo me propuse inaugurar esta especie de cuadernos de impresiones pre-vacaciones. En esta "countdown" los días comienzan a correr en negativo. Viajo el proximo miércoles 5 de febrero, Hoy es lunes, sábado al salir a las 6 comienzan mis vacaciones, la primera vez que voy a tener 21 días.
Ahora a trabajar.
lunes, 27 de enero de 2014
Cuenta regresiva: día -9 (lunes 27 de enero de 2014)
jueves, 2 de enero de 2014
Substrato
Todo lo que nos alegra, todo lo que nos hace feliz, lo que nos pone triste, lo que nos enfurece, tiene una raiz, nuestro ego.
Aceptar esto es difícil, porque nos hace absolutos responsables, porque enfermizamente necesitamos de las tristezas y de las broncas, y además disfrutamos de las alegrías y la felicidad. No ser parte de esto nos obligaría a desconectarnos del mundo, de los afectos, de nuestras relaciones. Y no nos parece que fuera una solución, aunque considerarámos que es la verdad.
La búsqueda del punto medio o del estado que nos ilumina la verdad que subyace a toda manifestación sentimental no tiene una única respuesta y el alcance de esta realidad no es constante, no es eterno. Intuyo que la fluctuación entre ese punto medio y los extremos es natural. Lo que no es aconsejable es alejarse mucho del centro.
Lo que en textos herméticos se le llama transmutación mental ayudaría acercarse a ese punto o al lado opuesto. Según mi observación es la aplicación del conocimiento de la existencia del centro, y en oportunidades la intención de alcanzar el otro polo.