miércoles, 19 de febrero de 2014

Sobre estos anaqueles

A veces pienso que algunos de los libros de mi biblioteca son snobs y caigo en la cuenta de que el snob soy yo acumulandolos sin leerlos.
O tal vez la sensación de tener cajas de sorpresas ordenadas por temas que esperan a ser abiertas. He ojeado títulos precisos de nombres rimbombantes, con pilas y pilas de autores hablando sobre esos libros, y yo, al haberme siquiera acercado a un abstract al respecto, no puedo darme el lujo decir que es parte de mi biblioteca. Debería argumentar que alguna vez estuvo navegando en mi mochila, que dentro de las primeras diez hojas planté mi ignoto señalador sin darle la posibilidad de avanzar más hasta recorrer todo el libro.
Falso me siento, falso lector, mas debo gritar que alguna vez algún libro he leído.  Y me queda la tenue esperanza de que eso en parte me hace un elegido.

viernes, 7 de febrero de 2014

Dia 1 - miércoles 5 de feb

Después de estar toda la noche con mi vieja en aeroparque, a las 7.10 volé. El viaje fue una maravilla de 2 hs. Habian bastantes nubes y no se pudo apreciar la tierra desde el aire. Sin embargo, lo poco que vi fue increible.
El aeropuerto Guzmán es muy austero y tranquilo, rodeado de vegetación. De ahi busqué una combi que por cincuenta pesos me llevó hasta San Salvador. Unicamente una pareja y yo fuimos hasta la plaza, los demas pasajeros bajaron unas cuadras antes en la terminal de micros locales. De ahí habría de partir para los distintos destinos dentro de Jujuy. Saqué unas fotos en la plaza, me atrajeron las esculturas de Lola Mora y la estatua de Belgrano puesta por los masones.
Desde la plaza caminé hasta la terminal debiendo cruzar el Xi Xi a través de un puente. Luego me embarqué a Tumbaya. Ese trayecto fue realmente hermoso, fue mi primera presentación cara a cara con la ruta 9 y las maravillas de los cerros cubiertos de vegetacion. Los pueblos en las laderas, las casas con sus animales, verde,  mucho verde.
Como ya lo había visto en documentales, pude apreciar la diferencia del cambio que se va produciendo al cruzar Volcán. La vegetación es menos, y los cerros dejan ver sus colores.
Pasado el mediodía ya había llegado al pequeño pueblo de Tumbaya. Busqué hospedaje, la hostería estaba cerrada. Muy poca gente, la tranquilidad era absoluta. Ya mi celular se había apagado y al ver que no conseguí lugar para dejar mis cosas, visité la plaza, la iglesia, tomé varias fotos y volví a la ruta para seguir el viaje. Viendo el mapa opté por continuar hasta Purmamarca.
El pueblo, más grande que Tumbaya, es totalmente turístico. El cerro de los siete colores es la gran atracción.  Conseguí hospedaje a una cuadra de la plaza. Recorri la iglesia antigua, el viejo algarrobo, las calles, las laderas del cerro. Compré mate, termo, yerba y hundiéndose el sol, me senté a tomar mates en la puerta de mi habitación.
Mañana, cuando comience a salir febo me iré a la plaza nuevamente, luego tomaré el desayuno y deberé decidir mi ruta. Purmamarca ya se encuentra sobre la ruta 52 y de acá se puede ir hacia el paso de Jama pasando por las Salinas Grandes. Cruzar a Chile hasta llegar a Valparaiso. O podría optar por retomar la ruta 9 hacia el norte y pasar por Humahuaca, Tilcara, La Quiaca y cruzar a Bolivia en Villazon.

Dia 2 - 6 de febrero

Dormi en Purmamarca en una habitación cercana a la plaza. Hermosa noche, a las 5 me levanté para sacar fotos nocturnas y esperar la salida del sol. Fui hasta la ruta caminé unas cuadras alejándome para sacar cómo lentamente el sol pintaba los cerros. Más tarde hice el paseo de los colorados, crucé el cementerio y volví para desayunar. Al parecer había llovido por la noche. Devolví la llave de la habitación, y me disponía a viajar hasta Tilcara cuando vi una combi que llevaba gente a Salinas Grandes; solicité la excursión. El viaje fue alucinante, la cuesta de Lipan emocionante y las Salinas, aunque la sal estaba cubierta de agua fue magnífico.
Para las 14 ya estabamos de retorno.
Entonces me tomé el bus hasta Tilcara cuando se venía una lluvia. Ya cargando mi mochila y el bolso bajé y busqué el primer Hostel que encontré. Marcelo me atendió amablemente, elegí mi cama y pronto paró la lluvia recorrí la ciudad y visité el museo arqueológico. De retorno conocí a otros hospedados, entre ellos a una belleza alemana llamada Stephanie Krãmer. Marcelo quiso agasajarla con un asado comprado hecho, que no pudimos encontrar en las cercanías. Tuvimos que salir a buscarlo en la noche ya bastante lluviosa. Compramos unos sanguches de bondiola y choripanes de chorizo de llama. Luego fui a dormir.